El primer semestre de 2026 transcurre en un régimen de desinflación. El IPC del INDEC acumuló 14,7% entre enero y mayo, con desaceleración mensual sostenida (3,4% en marzo, 2,6% en abril, 2,1% en mayo). Con un junio en torno al 2%, la inflación del semestre completo se ubicaría cerca del 17%.
El ajuste salarial mediano declarado en nuestra encuesta fue del 10% para el semestre, por debajo de la inflación acumulada: hay compresión del salario real para el respondente mediano. El mercado dejó atrás los ajustes masivos guiados solo por inflación y se mueve hacia una recomposición más selectiva: la inflación sigue siendo el criterio dominante (48%), pero ganan peso el desempeño individual y las encuestas de mercado. Solo el 3,3% ata su remuneración al dólar.
El salario del sector se ordena por una jerarquía de primas que el tablero permite explorar:
La correlación entre experiencia total y salario es moderada (≈0,25) y la curva crece y se aplana después de los ~15 años. En cambio, la antigüedad en la posición actual casi no correlaciona (≈0,07): acumular años en la misma silla no se traduce en mejores ingresos y puede señalar estancamiento.
El 74% recibe bono, con una magnitud típica de 2 a 3 sueldos. El paquete se completa con flexibilidad (Home Office 65%) y, en multinacionales, con instrumentos de largo plazo. La remuneración se define mayoritariamente en pesos: solo 3,3% la ata al dólar.
El mercado pasó de ajustes masivos por inflación a esquemas más quirúrgicos: crecen los ajustes por desempeño y las consultas a encuestas de mercado, y gana terreno la revisión semestral.
El 25% percibe que faltan empleados frente a 11% que cree que sobran: un saldo neto positivo que, sumado a la prima de cuenca, sugiere presión sostenida sobre los perfiles técnicos y operativos de Vaca Muerta.